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Mi crímen

Alguna vez usted se ha preguntado ¿Cual es el crimen que esconden mis ojos?

Se lo confesaré quizá, ese crimen que esconden mis ojos, que se escurre en mi boca: usted no imagina cuanto deseo que hagamos el amor. Ese crimen que he cometido desde aquella vez que imagine poder quitarle la camisa mientras lentamente colocaba mi mano sobre su pecho y la deslizaba suavemente mientras veo que su piel se eriza ¿pasado o presente?, ya no importa usted ya es mio.

Seguramente estoy loca al confesarle mi crimen, pero por favor solamente dibújame la bienvenida con una sonrisa aceptando mi propuesta, o si me demoro, vaya hasta mi y máteme con uno de sus abrazos, asfíxieme con sus besos hasta que me entregue a usted o viceversa. Pero si usted me deja herida entonces le desearé abstinencia de por vida.

Muérdeme el querer y besa la boca de mis heridas que yo besaré las tuyas hasta quedar sin hambre, hasta saciar de deseo de este tiempo que es presente y solo hasta ese entonces pensemos en qué tiempo vivimos, quédate en mi presente y olvida el futuro, ese futuro que solo nos haría daño antes de recibir una condena, una pena o una absolución ¿cual prefieres amor?.

Encuentra la luna en mis ojos por las noches y quédate el resto de ellas. Aprovecha mis lunares, mis cicatrices, hazlos puntos suspensivos para que no tengamos un final pero cada día un nuevo comienzo.  Déjame perderme en ti, recorrer tus calles, pedirte instrucciones para hacerte feliz, déjame conocer tus atajos, déjame memorizar tus laberintos sin tener que perderme y guardándome para no tener que compartirte con nadie. Luego déjame experimentar y fingir que no te conozco de memoria para que me guíes y nos vengamos juntos.


Al final, algo mas allá de nuestros recuerdos nos mantendrá unidos: el deseo, mi crimen.

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Comentarios

  1. Ya lo sospechaba, ¡es que se me has dado tantos indicios y gemidos!
    Ahora solo espero que se te condene a gastar tu libertad en el encierro de esa celda que solo para nosotros dos existe.

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