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365 días + 2

Recuerdo la primera vez que te vi, ese día en el que yo estaba tan extraviada y tu tan en tu territorio, era una mañana de lunes y entonces tu mirada fija se encontró con la mía. El tiempo pasó y nuestras miradas continuaban encontrándose casi a diario gritando que ya teníamos algo en común pero yo tenía el corazón perdido como para notarlo. Ojalá algún día pueda entender al destino ¿como le llamamos? ¿suerte? ¿mala suerte? ¿casualidad?, tal vez lo mejor sea seguir pensando que todo sucede porque si y ya. Nuestra historia comienza un año atrás aproximadamente y aun es difícil describir todo lo que me haces sentir pero no cabe duda de que te has instalado en mis pensamientos, eres mi amor. La piel se me eriza con tan solo recordar tu sabor, a veces suelo observar nuestras fotografías y mira que ¡que bonitos nos vemos fundidos en un abrazo!. Te espero cada día, con el cuerpo lleno de latidos que gritan tu nombre, con las manos colmadas de caricias y los labios repletos de deseo, deseo ...

Fin.

No, él no la necesitaba ni siquiera para saciar sus instintos de hombre. Ella mas que tiempo le dedicó sus días pero él, siempre ha estado tan ciego y tan atrapado en la farsa que es su vida. Ella lo quiso, no solo para una noche, no como se quiere a cualquier persona, lo quiso para enamorarse, para disfrutar la vida, para ser feliz. Quería ser su primer mensaje en las mañanas, su primer pensamiento al despertar, darle un beso por las noches antes de irse a casa, para mirarlo con amor, para que él conociera el amor. Lo quiso para dedicarle sus letras, sus besos, sus sueño, para hacerlo sonreír y poder tomar su mano. Lo quiso para recorrer su cuello, para saborear su piel, para erizarle el alma, para hacerlo sentir que era vivir. Pero para él ella solo fue un pequeño intermedio que duele en el corazón. El, sabe mentir con verdades en las pupilas, sabe tocar sin sentir y sabe amar sin existir porque él solo sabe a mar. Llegó el final de mis entradas al blog, quedaron muchos tema...

Nuestro "casi un año"

Hemos recorrido un camino, no se si se pueda considerar largo o si aún es demasiado corto, pero continuamos juntos desde hace ya casi un año. Hemos llegado al punto donde las palabras estorban y las manos sobras y también hemos llegado al punto donde nada nos importa mas que tu y yo. Es increíble como alguien llega un día a tu vida y sin darte cuenta llega a meterse primero en tus pensamientos, algunas otras veces en tus deseos, como poco a poco te va consumiendo hasta que un día solo quieres estar a su lado, se vuelve indispensablemente importante en tu vida, es increíble como puede en este mundo existir una persona que quiera escuchar y hablar sobre todas las cosas que ocurren en mi cabeza y lo mas increíble ha sido que nos hemos podido encontrar. Ahora las circunstancias solamente son eso y parte de una vida a la que nos tenemos que acoplar, pero eso ya después de este tiempo a tu lado ya no ha de importar. Me haces feliz, aun a la distancia otras muchas veces entre tus brazos, ...

Cohelo no sabe usar el cronómetro.

Recuerdo la primera vez que quise besarte y tu no lo sabías. Yo no me atrevía hacerlo pero ha pasado ya casi un año desde aquel día donde una simple frase "así no se dan los dulces" bastó para confirmarte lo mucho que te deseaba, caíste, caímos y tu carro fue testigo de ese primer beso, una mezcla de deseos reprimidos, gusto de gustar, ganas de penetrarnos mas allá que la boca con nuestras lenguas y lograste que yo volviera a ti mas de una vez, mas de dos veces porque solo tu querido has sabido poseerme con un exquisito dominio. Hace algunos días mientras me hacías el amor en la incomodidad de tu carro y seguramente un rosario listo para rezarle a algún policía que nos encontrara vino a nuestras mentes una fantasía que seguramente ha sido el recuerdo que me mantiene mojada durante los últimos días, intentaré relatarla de la forma en la que me la imaginé en ese momento y en la que sigo recordándola ocasionalmente. Nos encontramos en un bar de la ciudad, yo tenía un vestid...

Mi crímen

Alguna vez usted se ha preguntado ¿Cual es el crimen que esconden mis ojos? Se lo confesaré quizá, ese crimen que esconden mis ojos, que se escurre en mi boca: usted no imagina cuanto deseo que hagamos el amor. Ese crimen que he cometido desde aquella vez que imagine poder quitarle la camisa mientras lentamente colocaba mi mano sobre su pecho y la deslizaba suavemente mientras veo que su piel se eriza ¿pasado o presente?, ya no importa usted ya es mio. Seguramente estoy loca al confesarle mi crimen, pero por favor solamente dibújame la bienvenida con una sonrisa aceptando mi propuesta, o si me demoro, vaya hasta mi y máteme con uno de sus abrazos, asfíxieme con sus besos hasta que me entregue a usted o viceversa. Pero si usted me deja herida entonces le desearé abstinencia de por vida. Muérdeme el querer y besa la boca de mis heridas que yo besaré las tuyas hasta quedar sin hambre, hasta saciar de deseo de este tiempo que es presente y solo hasta ese entonces pensemos en qué tiem...

Intoxicada

Te imagino sobre mi, besándome en los labios, el cuello y queriendo llegar a mis senos, tu lengua roza la orilla de mi sostén y mis ganas comienzas a explotar bajo la ropa mojada ya. Llegas a mi abdomen, a mi vientre, al estar allí subes tu mirada hacia mi, veo el brillo de tus ojos y hace que los míos se perviertan. Bajas y continuas bajando mas en mi cuerpo, recorriéndole con la lengua, haces algunas pausas para colocar tus labios en mi piel, continuas bajando, buscando el camino como una abeja a su panal o una hormiga a su hormiguero, al final todos tienen un agujero. En algún momento siento tu lengua húmeda pasar lentamente por mi clítoris, siento tus labios ahora en mis otros labios, siento tu lengua una vez mas entrando en mi abertura, en esa puerta de la que tu tienes la llave y me hace ir a otros mundos. Los escalofríos comienzan a recorrer todo mi cuerpo, comenzando por mis pezones que se muestran también con reacciones favorables para ti, en ese momento me entrego al deseo ...

No me gustas

La tarde comenzaba a caer, era uno de esos días de Septiembre en los que oscurece temprano. Él pasó por mi a las 4:30 de la tarde. Nos dirigimos a un centro comercial a comprar un helado, él de pistacho y café yo de chocolate y baileys, nos sentamos en un corredor en el segundo nivel a disfrutar de la compañía mas que del helado, observamos el cielo y los edificios que avecindaban, nos tomábamos discretamente de la mano y uno que otro abrazo surgía. Hablábamos de todo un poco,  hacia unos días atrás todo estaba mal entre nosotros pero no me detendré en ese tema, ese día posiblemente nos enamoramos mas. Terminamos el helado y recorrimos un poco el lugar, haciendo planes a futuro de los lugares que próximamente visitaríamos. Comenzaba a oscurecer por lo que decidimos ir a una de las calles del centro a esperar la noche. Llegamos a una calle donde habíamos podido estar con anterioridad, colocamos una sábana para cubrir el vidrio de adelante del carro y él, él se paso a mi asiento. ...