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Viajé al cielo entre sus brazos y con los ojos abiertos

Era un día normal, habíamos tenido una discusión pero las cosas no podían acabar así. Quedamos a las 6 en el mismo café y nos dirigimos a un parqueo nuevo y privado para "estacionarse" y platicar un rato.

Las ansías salían por los poros de ambos, en la oscuridad del lugar nos estorbó la ropa, mis piernas se abrieron para poder recibirte y tu deseoso aceptaste la invitación. Nos dedicamos besos y caricias, nos dijimos palabras de amor y nos llevamos al clímax de un encuentro reconciliador.

Tu sonrisa es mi tentación inmediata después de hacer el amor, tus palabras provocaciones y tus gemidos perversiones que se albergan en mi mente, te quiero como a lo que no se busca pero se encuentra, te deseo como no se necesita pero si se extraña y sobre todo de amo como a lo que no se puede pero se intenta. Me derrito cuando me revives las ganas con tu lengua, cuando me chupas el alma y los silencios y sobre todo cuando te hundes en mi vida y la haces tuya.

Nos quedamos un momento sumergidos en el placer, platicamos y llegamos como siempre a la conclusión de amarnos, las ansías no se habían calmado. Te introdujiste de nuevo en mí, sentía tus embestidas y tu pene rozando a mi clítoris, deseaba detener el tiempo y no perder ese momento, mis ojos no se podían cerrar pero no veía nada, nada mas que a ti y una luz blanca ¿estaba muriendo?, no me importaba, estaba de nuevo siendo tan tuya, tu tan mío, nuestro orgasmo estaba por llegar y terminamos fundidos en un momento sin vida pero destilando amor.

Llevamos 15 meses recorriendo el tiempo, viajando por la vida, parando en nuestros deseos y mermando los momentos malos.

Cógeme como pervertido, ámame como idiota y quédate toda la vida.

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